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La intuición

La intuición es una propiedad cognitiva muy relevante para la interacción. No tiene nada místico u oscuro, por el contrario, es una habilidad que tenemos los humanos para aprender a interactuar con el mundo que nos rodea. Para un jefe no-diseñador es muy relevante tener una noción general de qué es la intuición para poder evaluar diseños y tomar decisiones.

El dibujo engaña nuestra intuición sobre la perspectiva. (M.C. Escher - Subiendo y bajando - 1960)

El dibujo engaña nuestra intuición sobre la perspectiva. (M.C. Escher – Subiendo y bajando – 1960)

Es dentro del nivel Miro y Entiendo que debe ser tomada en cuenta la intuición. A diferencia de la creencia popular de que la intuición es una especie de sexto sentido, la intuición no es más que una serie de patrones simples y elementales con los que el individuo ha interactuado una cantidad suficiente de veces como para que su reconocimiento e interpretación sea semiconsciente o inconsciente, a nivel Miro y Entiendo.

Para explicarlo vamos a recurrir al famoso experimento de Pavlov con su perro. Iván Petróvich Pavlov fue un fisiólogo ruso que recibió el premio Nobel en 1904. Su campo principal de estudio fue la digestión y para ello contaba con un enorme criadero de perros. En un momento de sus estudios constató que cuando llegaban con la comida a los perros, estos ya habían segregado saliva, y dedujo que lo que les indicaba que llegaría el alimento, mucho antes de percibir siquiera el olor, era el ruido.

Para verificarlo diseñó un experimento en el que separó un conjunto de perros garantizando que no percibieran rastro alguno de la comida, y unos segundos antes de alimentarlos se hacía sonar un metrónomo (no una campana como cuenta el mito popular). Constató que con el paso de los días, el ruido del metrónomo reemplazaba (condicionaba, en los términos de Pavlov) el estímulo del aroma y sabor de la comida, y efectivamente unos segundos antes de la comida, cuando sentían el ruido, los perros comenzaban a generar saliva. Llamó a este fenómeno reflejo condicionado.

El reflejo condicionado es la base de la intuición: aprender por repetición un estímulo que nos permite predecir un evento que sucederá a continuación, unos instantes después. Nuestro cerebro está preparado, inclusive de forma más poderosa y sofisticada que la de un perro, para entrenarse y poder predecir a partir de ese entrenamiento qué sucederá en el instante siguiente.

El padre o la madre que en la noche reconocen a sus hijos adolescentes que llegan por el ruido de la llave, o el chofer de auto viejo que sabe por los ruidos cuándo las cosas están bien y cuando no, y una colección infinita de estos ejemplos muestran a la intuición en funcionamiento. Nuestro cerebro es una máquina perfecta de reconocer patrones, entrenarse en ellos y aprender a predecir qué pasará unos instantes después.

Claro que en el ambiente natural en que evolucionó el cerebro, siempre hay que volver a la evolución para entender estos fenómenos, la secuencia de los hechos es natural y el aprendizaje de la intuición nunca falla: después del rayo siempre viene el trueno, y después de éste siempre viene el agua. Nunca es al revés. Nunca está Pavolv para quitar el metrónomo.

En la interfaz, por el contrario, esta capacidad de aprender a predecir que sucederá en un instante, al presionar una tecla, hacer un click o con cualquier otra acción depende de decisiones de diseño. Una interfaz intuitiva está diseñada de tal forma que las predicciones de la intuición del usuario acierten siempre.

Es imprescindible tener en cuenta que la intuición del usuario no se entrena en nuestro sitio, App o aplicación sino en los miles de horas de interacción digital que desarrolla durante años con otros sitios, Apps y aplicaciones. Eso impone una regla de diseño muy importante: una interfaz intuitiva debe ser consistente hacia afuera con la plataforma en que ejecuta, y hacia adentro consigo misma.

En Márketing, el default es ser original, ser distinto. En Experiencia de Usuario el default es ser estándar, consistente con los demás.

Por supuesto que no solo hay un espacio a la innovación, a la mejora y a la disrupción: son necesarias y bienvenidas. Pero en el Diseño de Interacciones ser original no tiene valor por sí mismo, sino que por el contrario tiene el costo de afectar la interacción intuitiva, por lo que tenemos que entender muy bien qué valor entrega ser distinto, para ponderar si justifica la introducción de cada apartamiento de la consistencia y los estándares.

Tips:

  • ¿El diseño es consistente, se usan un término para un concepto y la misma representación gráfica para cada elemento a lo largo de toda la interfaz?
  • ¿Se respetan los estándares de la plataforma y el ecosistema en el que está inserta la aplicación?
  • Las innovaciones y apartamientos de los estándares, ¿entregan un valor significativo?

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