Saltar al contenido

Estética, interacción y experiencia de usuario

La estética es sin lugar a dudas el tema más controvertido en la relación entre la dirección de la empresa y su equipo de diseño. Vamos a recurrir nuevamente a la psicología cognitiva para intentar poner este conflicto en sus justos términos

mano del pintor pintando un cuadro

Los seres humanos tenemos en la interpretación del mundo que nos rodea sesgos cognitivos, un descubrimiento que le valió el Premio Nobel al psicólogo Daniel Kahneman por los trabajos junto a Amos Tversky, fallecido a la hora de ser premiado. La idea básica es que en la evolución los seres humanos desarrollamos mecanismos que nos permiten tomar decisiones complejas, algunas veces tan complejas que son insolubles, en un instante. Naturalmente que el desarrollo de este mecanismo trajo una ventaja evolutiva significativa, uno de los pilares del lugar que terminó ocupando especie humana. Pero hoy en día, en una sociedad del siglo XXI tienen un costo que también es significativo. Los denominaron sesgos cognitivos porque los mecanismos que en la sabana africana hace 50.000 años funcionaban perfecto hoy en día tienen algunas derivaciones y problemas producto de la vida moderna, donde es posible (y bastante sencillo) crear ruidos más fuertes que el trueno, luces más duraderas que el rayo, cuerpos que se mueven más grandes que el elefante y objetos que vuelan más rápido y más alto que los pájaros.

Uno de los principales sesgos cognitivos es el de sustitución, en el que reemplazamos una pregunta que no sabemos responder por una parecida que sí sabemos. Por ejemplo, reemplazamos la pregunta “¿Seré feliz con mi pareja el resto de mis días?” por “¿Estoy siendo feliz ahora?” o por ejemplo “¿Es inteligente esta persona que veo por primera vez?” por “¿Se ve esta persona que veo por primera vez como las personas inteligentes que conozco?” Este reemplazo es inconsciente, es muy importante decirlo, porque el individuo no tiene en su conciencia registro de no estar resolviendo el problema más complejo, planteado en primera instancia.

Quienes no son capaces de evaluar la calidad de un diseño tienden a reemplazar (inconscientemente, nos repetimos pero es relevante) la pregunta “¿Es bueno el diseño?” que no están en condiciones de responder, por “¿Me gusta el diseño?” que les resulta más accesible. Un gerente al que reporta un equipo de diseño debe aprender que este sesgo existe y desarrollar una estrategia adecuada para no ser víctima de sus consecuencias. Una técnica muy fácil y práctica es no utilizar ninguna conjugación del verbo gustar en las reuniones con sus diseñadores.

La estética es importante

La estética es importante, sin lugar a dudas. Recurriendo una vez más a la psicología cognitiva, sabemos que las sensaciones y sentimientos son un indicador instintivo muy potente de lo que nos conviene o no, y la explicación una vez más, es evolutiva.

Cuando los homínidos estaban en la sabana, y los alimentos no tenían la etiqueta con su valor nutricional ni un hexágono que indicaba el exceso de azúcar, debían confiar en su instinto para alimentarse. Lo que le genera placer a la vista, al olfato, al tacto y fundamentalmente al gusto les conviene, los que le da nauseas, asco y rechazo no les conviene. La selección natural se encargó de quitar de la decendencia de la especie a los que decidían al revés. Y lo mismo para la seguridad, la reproducción y la tribu.

Nuestro cerebro hoy es el mismo que hace 50.000 años, y sigue sintiendo el mismo placer y el mismo rechazo por los mismos estímulos, predisponiéndonos a seguir adelante o retroceder, lo que es sustantivo para la interacción.

Una estética que provoca sensaciones placenteras va a producir una actitud positiva abierta, de exploración y tolerancia. ¿Y qué mejor que tener un usuario que usa nuestra interfaz con esa actitud?

La experiencia de usuario es una película, no una foto

Para poner en su justo término el valor de la estética, hay que traer al ruedo el hecho de que la experiencia de usuario es un fenómeno que transcurre en el tiempo, mientras que la evaluación estética es instantánea.

La estética produce una actitud hacia la interacción, y es sensiblemente mejor que nuestros usuarios aborden la interacción con actitud positiva, pero el resultado último y definitivo lo obtendrán digitando, clickeando, descargando, rellenando, arrastrando, y será el éxito en la tarea lo que determinará su satisfacción, y en muchos casos el cierre de nuestra venta.

Una consideración adicional es que el adjetivo estético adecuado para algo que transcurre en el tiempo es agradable, en contraposición con el adjetivo atractivo que es el más adecuado para un contacto instantáneo o muy breve, como el publicitario. Atractivo es un estímulo, agradable es un lugar para estar. Por ejemplo, si diseñáramos un restorán, la fachada tiene que ser atractiva y el interior agradable. Una fachada que no destaca, que no mueve, que no llama nos condenará a pasar desapercibidos, pero un interior que todo el tiempo destaca, mueve y llama termina molestando. Nno compite con una decoración agradable y acogedora, para pasar un buen rato en familia o con amigos. Lo mismo aplica a la interfaz.

Tips:

  • No conjugar el verbo gustar en las reuniones sobre diseño.
  • ¿La estética es adecuada, agradable y sin estridencias?
  • ¿Hay elementos estéticos que cobran un protagonismo desproporcionado?

____

Calendario de cursos 2023

Ya está disponible el calendario de cursos de 2023, con los siguientes cursos.

Si querés saber más, o hablar con los docentes, no dudes en contactarnos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.